De incluir a ser incluida
Durante muchos años, trabajé en el sistema educativo como pedagoga y psicopedagoga. Fue una experiencia maravillosa poder ayudar a niños y familias a tener una educación de calidad y a superar las barreras que a menudo se presentan en el camino. Pero todo cambió cuando me convertí en madre y tuve que enfrentar la realidad de tener un hijo con autismo.
De repente, me encontré en el otro lado de la inclusión. Pasé de ser la que incluía a ser la que necesitaba ser incluida. Fue una experiencia difícil y dolorosa, pero también me permitió ver la realidad de muchas otras familias que luchan por la inclusión educativa de sus hijos con necesidades educativas especiales.
Como madre, tuve que afrontar muchos desafíos. Tuve que aprender a ser paciente, perseverante y a tener fe en que mi hijo podría recibir la educación que merece. Fue un proceso largo y difícil, pero logramos encontrar una escuela especial que brindara el apoyo y la atención que mi hijo necesitaba.
Pero sé que no todos los padres tienen la misma suerte. Muchas veces, la escuela especial es la única opción, ya que las escuelas regulares no tienen los recursos ni el apoyo profesional para incluir a niños con necesidades educativas especiales. Me di cuenta de que esto era una realidad para muchas familias, y que debía hacer algo al respecto.
Así que decidí utilizar mi experiencia y conocimiento para ayudar a otras familias. Comencé a trabajar como voluntaria en una organización que brinda apoyo a familias de niños con necesidades educativas especiales. Fue una experiencia gratificante, poder ayudar a otras familias a encontrar la mejor educación posible para sus hijos.
Pero también fue una experiencia dolorosa. Me di cuenta de que hay muchas familias como la mía, que luchan por encontrar la mejor educación para sus hijos con necesidades educativas especiales. La inclusión en la educación sigue siendo un desafío en muchos lugares del mundo, y es necesario hacer más para apoyar a estas familias.
No sé qué sucederá con mi hijo en el futuro. Hoy en día, está contento y estamos haciendo todo lo que podemos para apoyarlo en su crecimiento y educación. Pero sé que hay mucho por hacer para mejorar la inclusión educativa y dar igualdad de oportunidades a todos los niños, incluidos aquellos con necesidades educativas especiales.
Espero que las leyes, los presupuestos, el compromiso y la responsabilidad en educación lleguen pronto, para que todos los niños tengan la oportunidad de tener una infancia y una escolarización adecuadas. Como madre, continuaré luchando por la inclusión educativa y apoyando a otras familias en su camino hacia la educación de calidad para sus hijos con necesidades educativas especiales.
En conclusión, mi experiencia como madre de un niño con autismo me permitió ver la realidad de muchas otras familias que luchan por la inclusión educativa. Pasé de incluir a a ser incluida, y eso me permitió crecer como persona y como profesional. Espero que mi experiencia pueda ayudar a otras familias a encontrar la mejor educación posible para sus hijos, y que juntos podamos trabajar por una educación inclusiva para todos los niños.
María Emilia Becerro
Psicopedagoga
Especialista en Autismo
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