De incluir a ser incluida
Durante muchos años, trabajé en el sistema educativo como pedagoga y psicopedagoga. Fue una experiencia maravillosa poder ayudar a niños y familias a tener una educación de calidad y a superar las barreras que a menudo se presentan en el camino. Pero todo cambió cuando me convertí en madre y tuve que enfrentar la realidad de tener un hijo con autismo. De repente, me encontré en el otro lado de la inclusión. Pasé de ser la que incluía a ser la que necesitaba ser incluida. Fue una experiencia difícil y dolorosa, pero también me permitió ver la realidad de muchas otras familias que luchan por la inclusión educativa de sus hijos con necesidades educativas especiales. Como madre, tuve que afrontar muchos desafíos. Tuve que aprender a ser paciente, perseverante y a tener fe en que mi hijo podría recibir la educación que merece. Fue un proceso largo y difícil, pero logramos encontrar una escuela especial que brindara el apoyo y la atención que mi hijo necesitaba. Pero sé que no todos los padr...